El privilegio de la pausa

 El tiempo pone todo y a todos en su lugar. La pausa te permite a vos ponerte en tu lugar.

Todos tenemos el privilegio de la pausa”

 

Pausa


Un respiro, eso que más necesitamos y que menos nos llegamos a conceder. Frenar, parar, respirar y sentir. Todo el día de prisa, todo el día acelerados haciendo cosas. A veces porque queremos, a veces para tapar lo que sentimos y otras porque no queda otra, pero siempre con la convicción de que el cuerpo nos da para un poco más y con la creencia de ser eternos como motor de empuje.

Ahora todos nos definimos como ansiosos, todos tenemos estrés, todos estamos acelerados, todos tenemos ‘problemas que resolver’ ya mismo y todos tenemos un vacío al que no sabemos como tapar… pero nadie tiene tiempo. Corremos como caballos desbocados hacia nadie sabe donde.

Bajo la excusa de ‘no tengo tiempo’ jamás detenemos la marcha. Falsa creencia pues en realidad tiempo es lo único que tenés. El resto es una ilusión. Desde el más rico al más pobre todos tienen el mismo tiempo: 24hs cada día. Si no hiciste algo no fue porque no tuviste tiempo sino porque no te lo hiciste.

Y una de las cosas para las que ‘nunca tenemos tiempo’ es para sentir, para darnos calidad de vida, para disfrutar el proceso, para detenernos y ver si lo que estamos haciendo hoy nos va a llevar a la vida que queremos mañana. Nunca hay tiempo. No frenamos. El tren de la vida no frena hasta que se descarrila.

Cuanto nos cuesta descender la intensidad de la marcha. Darnos el permiso de frenar y escuchar lo que pasa adentro. Sentarnos mirar el cielo y relajarnos. En la tranquilidad, en el silencio es donde la verdad es revelada.

Qué tan dispuesto estás a enfrentarla, a hacerte cargo de tu vida y todo lo que pasa en ella?

Para todo esto el tiempo es la respuesta: Todo lo que pasa en tu vida, tus alegrías, tus tristezas, tu libertad o tu prisión, tus éxitos y fracasos no son más que el tiempo poniendo las cosas en su lugar, permitiéndote cosechar la vida que sembraste según tus elecciones. A cada quien le cobra o lo premia según lo que haya dado porque así es la ley del karma.

La pausa es lo que permite ver todo esto en perspectiva y tomar nuevas decisiones. Sin culpas, sin víctimas ni victimarios. Sin juicios. Solo vos haciéndote cargo. En pausa, dándote el permiso de frenar, poniendo tu cuerpo a la altura de tu alma.

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